Es septiembre y en nuestros calendarios nos marcamos en rojo muchas tareas propias del regreso de vacaciones: vuelta al cole, rutina, trabajo, dieta saludable para recuperar los excesos de agosto. En Panaderías Simón tenemos un secreto que hará de esta vuelta algo más llevadero y saludable. ¿Queréis saber qué es?

No vamos a descubrir nada. Se trata de un proceso que ya se trabajaba hace miles de años. Se caracteriza por una fermentación mucho más lenta. Se mezcla harina con agua y se deja reposar durante unos días antes de amasarla. ¿Sabéis ya de lo que hablamos, verdad? La masa madre.

Como decimos, es uno de los métodos más antiguos de trabajar el pan. Es largo y laborioso, pero es una masa natural que impregna de sabor y textura todos nuestros panes.

¿Qué cualidades tiene esta masa? Principalmente son productos mucho más ricos en aminoácidos, folatos, hierro magnesio o zinc. Las bacterias de la propia masa favorecen, además, una mejor absorción de estos minerales. Hasta aquí los beneficios técnicos, pero ¿qué valor añadido tienen los panes hechos con masa madre?

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Lo primero y más importante. El amor que le ponemos en todo el proceso hasta antes de hornearlo. Es en este paso cuando nuestros panes adquieren todo el sabor, su forma, su textura y su apariencia. Es una parte sentimental que diferencia nuestros panes de los productos industriales.  En este proceso traspasamos a través de nuestras manos todo el conocimiento, nuestra experiencia y nuestra devoción por esta profesión. En definitiva, es en este momento cuando le damos toda la personalidad a nuestros panes.

Al final, conseguimos un producto mucho más esponjoso, con olor y sabor y mucho más ligero, perfecto para esta vuelta de septiembre. Se mantiene mejor que el pan común, así que podemos comerlo días después de comprarlo. 

Y, ¿cómo creéis que hacemos los panes en Simón? ¡Habéis acertado! Todos nuestros productos, sin excepción, están elaborados con masa madre. Es una convicción, nuestra forma de entender el pan y esta forma de vida. Por muy diferentes que sean, todos crecen a partir de la masa madre: la barrica, la clásica rosca de Mayé, el pan integral de centeno o el chusco integral. Todos diferentes, pero todos con la misma esencia.

¿Qué, os hemos convencido?  Creednos, la vuelta de septiembre es mucho mejor con un pan de masa madre bajo el brazo.

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Nos vemos en el siguiente post.

Hasta entonces, ¡sed felices y salud para tod@s!